Cómo poner Mac OS X Lion desde cero utilizando un pen drive USB

Como los 602 followers que me seguís en Twitter (y cada día, gracias a Jobs, más) sabréis, ayer puse Mac OS X Lion desde cero.

Bien es sabido que si tú tienes un Mac 6 años, por ejemplo, puedes pasarte 6 años con tu Mac actualizado a la última (todavía salen actualizaciones para Mac OS X Tiger) y sin necesidad de formatear… ahora, si lo tuyo es tener lo último de lo último (como en mi caso) y al máximo rendimiento (como vuelve a ser mi caso), hay que formatear.

Este verano, cuando salió, compré Mac OS X Lion en la App Store y lo instalé esa misma noche. El sistema operativo me pareció increíblemente increíble, pero no rendía mejor (tampoco peor, todo sea dicho) que mi nativo Snow Leopard. ¿Por qué? Pues porque cuando tú te bajas Lion de la App Store y lo instalas, se instala Lion sobre Snow Leopard, por lo que tu Mac lleva Lion pero en realidad corre 2 sistemas operativos en lugar de sólo uno. Ahora, más tarde de lo que debería, he decidido ponerlo desde cero. De esta forma tu Mac lleva Lion y punto.

Ingredientes necesarios

  • En primer lugar, un pen drive USB de más de 4 GB… yo recomiendo de más de 8 GB (yo lo puse con uno de 16 GB). ¿Por qué? Pues porque el primer instalador de Lion que salió para la App Store pesaba poco más de 3 GB y medio, según tengo entendido, pero esta última versión ocupa 4’07 GB, para ser exactos, y los pen drive que dicen ser de 4 GB en realidad son de 3’9 GB, por lo que en un pen estándar de 4 GB, seguramente, no cabrá.
  • Instalador de Mac OS X Lion. ¿Precio? 23’99 €. Puedes obtenerlo desde la App Store de Mac haciendo clic aquí.
  • Un disco duro externo con, al menos, 10 GB libres.
  • Paciencia o, en su defecto, un día libre.

Proceso de instalación de Mac OS X Lion desde cero

En primer lugar y antes de dejarlo para más tarde, vamos a realizar una copia de seguridad de nuestro Macintosh HD en un disco duro externo. Time Machine es un perfecto asistente para esto, por lo que en pocos minutos nos hará una copia completa de todo nuestro Mac y su proceso no afectará a nuestra RAM, por lo que podremos navegar, ver una película o incluso jugar a un videojuego mientras dura la copia… no notaremos nada extraño. Para los que tenemos Time Machine activado (con las copias automáticas) no nos hará falta hacer este paso, puesto que se configura por defecto cada 40 minutos, más o menos, y nos valdrá la última copia que hicimos.

Una vez hecho esto, vamos a la Mac App Store y compramos Mac OS X Lion. Si en su momento ya lo hicimos (como yo) y ahora queremos ponerlo desde cero, la descarga nos saldrá gratuita (puesto que ya compramos el programa en un pasado), siempre y cuando lo hagamos con nuestra ID de Apple.

Una vez hecha nuestra copia vamos a preparar un pen drive USB con la imagen de Mac OS X Lion dentro. Para ello conectamos nuestro pen drive (superior a 4 GB, como he dicho antes) y vamos a Utilidad de Discos. Una vez dentro, seleccionamos (en la barra lateral) nuestro pen drive y vamos a Borrar. Ponemos como opción “Mac OS Plus (con registro)” y de nombre (aparecerá “Sin título”) el que nosotros deseemos. Una vez aceptemos lo que hay que aceptar no tardará mucho en borrar, aunque sí unos pocos minutos.

El siguiente paso es buscar el archivo .DMG dentro de nuestro instalador. Para ello mostramos nuestro instalador en el Finder y vamos a botón derecho sobre él >> Contents >> Shared Support… una vez ahí debería aparecernos un archivo .DMG. Lo copiamos en el escritorio… repito: copiamos.

Si hemos desenchufado el pen drive después de resetearlo, lo volvemos a enchufar. Después volvemos a Utilidad de Discos y a Archivo >> Abrir imagen de disco, seleccionamos el archivo .DMG del escritorio. Se nos pondrá a verificar… podemos clicar en “Omitir”. Una vez verificado u omitido, se nos abrirá una carpeta (como cuando abrimos un .DMG, que a fin de cuentas es lo que hemos hecho) y la cerramos. En la barra lateral seleccionamos nuestra imagen de disco (la que acabamos de abrir) y nos vamos a Restaurar, en la misma barra donde estaba el botón de “Borrar” que hemos utilizado antes. El origen debería ser la imagen de disco (si no es así algo hemos hecho mal) y como destino ponemos nuestro pen drive. Para ello arrastramos “Sin título” (o el título que hemos puesto antes) hasta el campo de texto que junto a “Destino” se haya. Clicamos, acto seguido, en “Restaurar”.

Hasta ahora todo ha sido pan comido y sin ningún riesgo. Ahora vamos con lo complicado. Si no estás seguro… aún estás a tiempo.

Con el pen drive conectado reiniciamos el Mac pero antes de que aparezca la manzanita mantenemos pulsado Alt, da igual el derecho que el izquierdo. Una vez dentro nos dará a elegir un disco, nosotros seleccionamos nuestro pen drive que debe aparecer con el nombre que nosotros le hemos puesto o, por el contrario, con “Sin título”. Lo hacemos con el teclado, no seas tan tonto de mover el ratón.

Si nunca antes hemos hecho esto nos dará a elegir idioma y aquí ya podremos utilizar el ratón. Yo, de ti, cogería el castellano, aunque si te gustan las emociones fuertes y poner en peligro algo que te ha costado un riñón y parte del otro, dificultad añadida.

Una vez hecho esto nos aparecerá un sistema operativo muy parecido a los actuales, con una barra superior y demás, pero con el tejido de Apple como fondo de pantalla y con una ventana y 4 opciones dentro de ésta. La que más nos interesa, ahora, es Utilidad de Discos. Dentro de Utilidad de Discos seleccionamos nuestro disco duro (debería ser Macintosh HD, si no le hemos cambiado nunca antes el nombre) y lo borramos. Para ello vamos a Borrar (como con el pen drive) y le ponemos el nombre que queramos, yo opté por volver a ponerle Macintosh HD.

Una vez borrado el disco (ya hemos formateado nuestro Mac y ya no hay vuelta atrás, se me olvidaba comentarlo) volvemos a nuestra ventana inicial (la de las 4 opciones) y seleccionamos “Reinstalar Mac OS X”. Ahí nos dará a elegir un disco en el que lo instalaremos, elegimos nuestro disco duro (el que acabamos de borrar).

La siguiente parte no sé muy bien cómo explicarla. Después de esto nos pide que configuremos nuestro Mac de forma muy parecida a como lo hicimos cuando lo compramos (sí, sí, ese día tan feliz). Cuando lo hagamos y lleguemos a “Restaurar archivos” (o algo así, no recuerdo muy bien) nos dará a elegir varias opciones. Dos de ellas son las más comunes: una es desde Time Machine y otra nos dice algo así como “Restaurar más tarde”. Me explico un poco.

Yo, la primera vez que puse Lion desde cero (antes de ayer) le di a la opción del Time Machine… ¿qué pasó? Que me lo restauró todo… ¡¡absolutamente todo!! ¿Qué significa esto? Pues que me restauró también el Lion que yo tenía instalado sobre Snow Leopard y todos sus bugs y defectos por los que decidí ponerlo desde cero… es decir, tiré un día entero a la mierda. Al día siguiente (ayer) puse Lion desde cero por segunda vez, pero esta vez le di a “Restaurar más tarde”. Me costó otro día entero de entrar al Time Machine y restaurar mis carpetas y aplicaciones más importantes, pero por lo menos he notado la diferencia y tengo mi Mac con Lion de forma nativa.

Una vez hecho todo esto podremos decir que tenemos Lion instalado desde cero en nuestro Mac.

Si te acabas de comprar un Mac (de primera mano, claro), no te molestes en hacer nada… tu Mac ya lleva Lion instalado desde cero. Esto es única y exclusivamente para usuarios de Mac con Snow Leopard o inferior (hasta cierto punto), que todavía trabajaban con sistemas operativos antiguos de Mac o que habían instalado Lion desde el instalador de la Mac App Store.

Ultimas cosillas, así, sin importancia…

A la hora de restaurar aplicaciones del Time Machine tenemos que tener en cuenta una cosa. En primer lugar, no todas las aplicaciones nos van a valer, por lo menos no si las restauramos desde la carpeta “Aplicaciones”. ¿Cuáles son? Son aquellas de las cuales hemos obtenido un instalador y hemos seguido unos pasos de instalación hasta que hemos completado ésta. ¿Por qué? Pues porque estos programas y aplicaciones crean una librería que “no se guarda dentro del icono en la carpeta Aplicaciones”. Podemos hacer 2 cosas, la primera es buscar esas librerías y restaurarlas en el mismo lugar en donde estaban antes de la re-instalación de Mac OS, o volver a instalarlos, bien si tenemos el CD/DVD o si los hemos bajado de internet (y guardamos el .DMG, de lo contrario nos costará re-descargarlos).

¿Qué aplicaciones y programas sí nos valdrán? En primer lugar, las aplicaciones sencillas que no requieren una instalación. Hablo de esas que nos las bajamos y se instalan simplemente moviéndolas a la carpeta Aplicaciones… estas nos valdrán a la perfección. También aquellas que hemos descargado de la App Store, las cuales podemos volver a descargar de forma gratuita (aunque fueran de pago) entrando en la App Store y, después, en “Comprado” o bien restaurándolas del Time Machine. A elegir.

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