Jordi Évole pasa un fin de semana con los Phelps, la familia más odiada de América

Salvados emitió este domingo “Salvados y la Familia Phelps”, pero yo no lo he podido ver hasta el día de hoy, gracias al excelente servicio que LaSexta pone a nuestra disposición en su web. El gran periodista y presentador Jordi Évole (al cual menciono en la entrada de “Las 20 personas a las que orgullosamente admiro”) un fin de semana con la familia Phelps, patriarcada por Fred Phelps el cual es el dueño de una secta que, según ellos, no es más que una iglesia que intenta frenar la invasión y apoderación de los gobiernos y los estados por parte de los homosexuales. Son conocidos, gracias a la BBC, como “la familia más odiada de América”.

Los Phelps son aquellas personas (por llamarlos de algún modo) que creen que el atentado del 11M fue un castigo divino de Dios y que los únicos culpables fueron los homosexuales (o maricas, maricones o “fag”, como ellos los llaman). Es más, he nombrado el 11M por que es el atentado español pero poseen pancartas con la frase “Gracias Dios por el 11S”, ya que se considera que entre todos los muertos durante el fatal atentado de las torres gemelas había algún homosexual. Esta familia es conocida también por ir a funerales y homenajes de soldados caídos con pancartas en las que se puede leer “Gracias a Dios por la muerte de este soldado”, “Soldados = Maricas” ó “Dios odia a los soldados”.

No se crean que son tontos, ni por allí que pasó. En la numerosísima familia de los Phelps, la hija del mismo Fred tiene nada más ni nada menos que 11 hijos (lógicamente, el huso de métodos anticonceptivos es pecado mortal, claro está…) y eso que conoció a su marido cuando tenía 22 años. ¿Por qué digo esto? pues por que sus hijos mayores y los hermanos de ésta mujer son todos abogados, médicos, etc. Curiosamente ninguno trabaja ya que durante la semana tienen unas 40 ó 50 manifestaciones o “piquetes” (según ellos).

Hacen piquetes por todo aquello que pase. Una de las cosas que más me ha chocado (a parte de lo de los soldados y el 11M) es cuando agradecían a Dios el tsunami de 2004 ya que, según ellos, muchos suecos (no europeos u occidentales como franceses, españoles… no, no, eran únicamente suecos) fueron a Tailandia a abusar de los niños, a hacer consumo de la prostitución local y a practicar el sexo entre hombres, lo que convierte dicha catástrofe en la que hubo casi 2 millones de muertos, en una buena noticia. Además, se escandalizaban cuando se enteraban de que Jordi no compartía su opinión. También dicen que Dios envió a Hitler a castigar divinamente a los judíos y que, algún día, todas las naciones se volverán contra Israel cuando Dios lo vuelva a ordenar y el genocidio nazi les parecerá “una merienda”.

Es muy triste ver a niños en las manifestaciones (o mas bien “minimanifestaciones”, por que, a decir verdad, no van más de 30 personas) a niños con camisetas como las que lucen los niños de arriba, con pancartas, etc. Cuando Jordi se dirijo a uno de ellos y le preguntó qué significaba “Fag”, éste le responde “Es un hombre que hace sexo con otro hombre. Es asqueroso, es repugnante y odiable. Va contra toda naturaleza”. Es realmente triste.

¿Cómo es posible que una familia de 13 miembros en la que ninguno de estos trabaja, haya tantos ingresos? por que, no me jodas… en el programa se ven lo menos 10 ordenadores repartidos por la casa, dos de ellos son productos Apple. Además, tanto las dos hijas, como el padre, como la madre y como uno de los hijos, poseen un iPhone que, al parecer, es el 3G o 3GS. No hablemos ya de otros lujos que se permiten, para ellos necesarios. Hablo de una habitación (más bien “grandecica”, como dice mi abuela) en la que hay varias máquinas de impresión a mediana escala, con las que hacen las pancartas y demás. Jordi tuvo “el honor” de recibir una de las pancartas que la familia había diseñado e imprimido exclusivamente para él y para que llevara el mensaje a España. En ella ponía “Dios Odia a los Maricas” con los colores de la bandera nacional española y “Dios Odia España”, con dicha bandera pero esta vez con el escudo real del revés.

El programa acaba,  como era de esperar de manos de nuestro compañero Évole, con Jordi tirando a un contenedor la pancarta regalada y añadiendo “Es que no me cabe en la maleta”, Simplemente genial. La verdad es que creo que el pobre hombre necesitaba desahogarse un poco ya que en más de una escena del programa en la que algún miembro de la familia conversaba con Jordi he pensado “si soy yo el que está en su lugar no aguanto”.

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